* Al son que me tocan bailo
Es un refrán breve, octosilábico y sonoro; y formulado en primera persona, lo cual colabora a que nos transmita un tono de cercanía, pues de algún modo nos implica en su protagonismo. El significado es ambivalente, a mi modo de ver: como las monedas, tiene anverso y reverso: su cara y su cruz. En la cara, o mensaje positivo, transmite una invitación a que seamos flexibles y adaptables al ritmo de la vida, ya que así nos enriqueceremos y disfrutaremos más de todo. Es lo que los romanos decían desde antiguo con el proverbio latino "Dum Romae fueris, romano vivito more" -Mientras estés en Roma, vive de acuerdo con las costumbres romanas-. En la cruz, o mensaje negativo, nos aporta una crítica irónica a la falta de personalidad, por la que podemos dejarnos arrastrar como peleles, a merced de los estímulos exteriores. En resumen: es bueno adaptarnos a las situaciones, pero sin dejar de ser nosotros mismos.
(Comentarios realizados por Fernando Rodríguez-Izquierdo Gavala. Universidad de Sevilla)







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